jueves, 15 de julio de 2010

Extrañando...

Para nada, esta maldita enfermedad, jamás.
Debo agradecer a Dios que tengo una gran amiga... cosa que jamás imaginé decir. ¡Tengo una amiga!.
Efectivamente, antier le platiqué sobre lo que me pasó con los T. A. que viví desde mis 8 años y me dijo que ella se lo imaginaba, pero cuando la conocí, fue cuando hice mi cambio; nunca vomité, me laxé, ni dejé de comer cuando ella estaba... el punto es que me lo dijo por mi actitud y mi autorechazo que era obvio en aquel tiempo (el año pasado). Pero es mi marco de referencia, desde que la conocí, dejé de hacerlo porque fue cuando hice el propósito de cambiar.
Y sigo aquí, después de 9 meses ya sin ese demonio que me hacía morir día a día, minuto a minuto... sin mencionar cuando me tenía que ver en algún espejo. Obvio, como lo escribí aquí, tuve un último vómito en marzo... sin imaginar que abril sería un verdadero sueño... hasta este instante... todo ha sido maravilloso.
De verdad, nadie imagina la fuerza que tiene creer y esperar en Dios y realmente salir de un problema. Muchas veces y cuando era más chica, intenté hacerlo por medio de Él, pero nunca era un arrepentimiento de mi propio odio, con sinceridad, sino era sólo para imaginar que Él haría todo por mí y yo seguir pensando que laxarme era bueno.
Platicando con ella de eso, salió obviamente al tema el chico que me gusta. A él le gusta una chica delgadísima, linda, bien peinada... la típica pesadilla para cualquier mujer. Él me platicó sobre ella, cosa que al principio me partió el corazón, pero pude por fin descubrir autoestima sin un hombre. Ella lo trata mal, anda jugando con él, ella tiene novio y seguramente... hay más en la lista.
Me duele, me mata, pero es su culpa por estarle permitiendo y permitiéndose estar "ahí". Él no ve el valor que tiene su propia persona y eso me da flojera, de verdad, digo "si tú no te tienes el mínimo respeto y dignidad... ¿qué puedo esperar de ti?".
El chiste fue ese, en estos días lo pensé así y dije "¡Caray, tengo una autoestima medianamente buena!".
Sé que yo no soy igual de bonita, ni la quinta parte de lo que es ella, pero obvio, soy 5 veces más grande que ella en cuestión física, pero he descubierto y dado valor a lo que yo misma soy. Ahí radica todo. Yo quiero a un hombre seguro que me quiera amar. Le ofrezco toda la fidelidad, mi tiempo, lo quiero como es él físicamente... por dentro, no puedo describir ni la mínima parte de su gran belleza, inteligente, trabajador... un hombre de Dios, caritativo... no acabaría.
Entonces digo... "¿por qué él no ve eso de él mismo para darse el valor que debería?"... ¡no!, está soportando y esperando a esa chica que seguramente le haría lo mismo (suponiendo que anduviera con él... la chica sólo estaría esperando a alguien más, así como está jugando con su novio).
Pero eso me he llevado, eso tengo ahorita brillando en mi alma. Sé cuánto valgo y tal vez no es mucho, pero sé que lo que ofrezco es lo auténtico y lo bello... todo lo demás se termina y cada minuto envejece la piel, la belleza pierde su color, la delgadez se convierte en el vacío del alma cuando todo se ve desde la superficialidad y obvio, por dentro... la gente es infiel y mala y difícilmente cambia.
Yo lo único que quiero es que sea feliz con alguien que lo valore como se lo merece y no ande ofreciendo su amor a quien no vale la pena... sólo así me rendiré y diré "Ok, pierdo contra la mejor"... pero no contra esa chica que no lo merece.
Sólo quería platicarles un breve pensamiento que he tenido, de verdad amo a este hombre; llegue a ocurrir algo o no algo, sé que él es a quien esperé toda mi jodida vida y llegó incluso nuevamente a mi existencia, cuando quise ser feliz... me ha brindado su compañía, cariño, travesuras y mil cosas... pero siempre es bueno saber la verdad y su corazón lo dirá con el paso del tiempo... sólo eso, tiempo y vida para poder saberlo.
C. U.

1 comentario:

  1. Qué lindo es leerte así, fuerte, racional, grande! Esa autoestima que ahora percibrs "mediada", llegará a ser lo suficientemente grande como para que no vuelvas a tener miedo de nada. Has pasado mucho, y has crecido en la misma medida... llegará a tu vida la persona adecuada, en el momento adecuado. Sigue trabajando en ti, cuida mucho tu corazón, física y emocionalmente. Los amigos, son una enorme bendición. Qué afortunada eres de tener a esa amiga; cuídala y quiérela, y ella hará lo propio por ti. Un beso.

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