viernes, 16 de julio de 2010

Tears.

Estoy triste, no pude evitar que las lágrimas se me salieran.
Corrí a escribir esto.
A veces me pongo a ver MTV y todo eso. Ya había "visto", pero no observado un comercial, no he visto el programa, pero salió algo sobre Jessica Simpson, que hace como una pasarela o algo así. Después está con una chica que el diseñador le pide que baje 10 kilogramos para poder estar en el "mundo" de la moda.
Lo peor es haberme "proyectado" en esa chica que sale sin una gota de ánimo, de alegría o color en el alma. Precisamente que ayer estaba haciendo una entrada tan animosa y al entrar, veo el comentario de Santika (muchísimas gracias, como siempre...), pero finalmente todo comenzó porque estaba leyendo algo de mi religión, la Católica, de cómo no podemos ver todo el dolor que Jesús ofreció por todo el mundo, por todas las almas... ¡ALMAS!, no cuerpos, en eso no basará la bondad, el amor, el perdón... En mi alma quiero pesar millones de toneladas de todo eso que Él quiere de todos y amor por Él principalmente, seguirlo de verdad en base a lo que nos dejó en sus mandamientos.
El diseñador ama más su fama, fortuna, "nombre", que a Dios y al prójimo; ni siquiera acordándose de que por Él estamos vivos; y menos ama al prójimo porque lo pone en riesgo de muerte al pedirle estar en un peso que lo llevará directo a la muerte, una autoestima débil y un alma que no se valora por lo que es, sino por lo que pesa en masa.
Jesús, Dios mío, bendice a cada una de las personas que puedan leer esto, llénalas de tu amor. Mamita María, pídele a tu hijo que las ayude en esos momentos de nubes negras y noches eternas donde sólo tú puedes brillar... en su corazón, como lo hiciste conmigo. Perdón Señor, por estar más al pendiente de lo que el mundo quiere de mí, de lo que "aparento" y lo que "soy". Porque sólo tú sabes realmente quien soy completamente. Perdón por dañar el cuerpo que tú me diste para los planes que tú tienes para mí, perdón por ofenderte con cada cosa mala que me hice y lo que fui matando de ti. Yo ya salí, pero te pido por cada una de esas personas que sufren esta pesadilla, esta atadura al mundo material. Que puedan abrir sus bellos ojos a tu amor.
¡Gracias Dios, porque tú no me soltaste jamás de tu mano, me llevaste cargada cuando no podía ni caminar a tu lado para buscarte... y ahí estabas!. ¡Gracias por la vida, la libertad y el verdadero alimento: tu cuerpo en la Eucaristía!. ¡Gracias Señor, porque mi cuerpo y mi alma, son tuyos y así me amas, como quiera que sea!. ¡Gracias y bendito seas Señor!.
C. U.

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